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Sábado 1 Noviembre 2008
Escrito por Julio Rodríguez Chico el 01.11.08 a las 7:52
Archivado en: Seminci

seminci53-logo.jpgUna vez vistas todas las películas de esta 53ª edición de la Seminci, puede haber llegado el momento de sacar unas conclusiones y hacer un pequeño pronóstico de lo que el palmarés nos puede dejar. Como ya se ha dicho en el artículo previo y en las crónicas diarias, la primera Semana de Javier Angulo tenía un claro carácter europeo y especialmente español, sin cintas provenientes de los grandes festivales ni películas orientales, y también suponía una apuesta por bastantes nuevos directores que despertaban muchas incógnitas junto con otros ya consagrados que daban más seguridad a la programación. Por otra parte, mucho drama con la enfermedad y la muerte por medio, unas miradas a la realidad social y alguna que otra a la memoria histórica (rigurosa en el caso danés, sesgada en el nuestro). Cuatro meses de preparación para un nuevo director que arriesgó e intentó dar señales de cambio –otra cosa es que lo haya “vendido” bien–, que se apoyó en muchos amigos y contó con su presencia en el festival para afirmar el cine español, y que tuvo que sufrir los eternos problemas de una organización mejorable y que suscita repetidas quejas. Los ciclos de Gonzalo Suárez y de Marco Ferreri-Rafael Azcona no despertaron al final mucho interés, y sí en cambio el que hermanaba a Bo Widerberg con Shohei Imamura “contra sus padres”. Menos cortometrajes de lo habitual y unos documentales y películas en la sección paralela que no llamaron excesivamente la atención.

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Pero centrándonos en la Sección Oficial, hay que decir que el nivel de las propuestas presentadas ha sido, al menos, aceptable y en algún caso muy honroso. Es cierto que cuesta entender la inclusión de algunas de calidad más que dudosa como “Dr. Alemán”, “El frasco”, “Villa” o “La mujer del anarquista”, pero en cambio ha habido gratas sorpresas como “Una cierta verdad” —visión muy interesante sobre los enfermos de esquizofrenia, aunque quizá por ser documental se vaya sin nada—, “The loss of a teardrop diamond”Tennessee Williams aunque sin sus atmósferas asfixiantes, por lo que alguno ha dicho que se queda en lo superficial del dramaturgo–, o las danesas “Flammen & Citronen” –más que correcto guión e interpretaciones con fuerza para los héroes partisanos– y “Frygtelig lykkelig” –negrísimo pero bien construido thriller independiente–. Las cuatro podrían llevarse algún premio, aunque casi todas las papeletas las tienen, en mi opinión, otras cintas que parten con ventaja: “Cerezos en flor”, exquisito retrato interior de padres e hijos, lo mismo que “La ventana” de Carlos Sorin, dos propuestas llenas de sensibilidad y de sutilidad en las formas al transmitir los sentimientos de sus personajes; pero quizá la película más completa y redonda sea “Maria Larssons eviga ögonblick” del sueco Jan Troell, que se podría llevar la Espiga de Oro y algunos premios más como los de fotografía o mejor actriz. Atom Egoyan no defraudó para seguir hablándonos de tolerancia en una nueva búsqueda de identidad personal y recorriendo formas cinematográficas tan sugerentes como arduas para el espectador: la crítica podría darle su respaldo porque calidad no le falta, pero dudamos que sea la gran triunfadora. Y la recuperación de la memoria que Helena Taberna pretende hacer en su cruzada contra la Iglesia podría llevarse el premio a la mejor banda sonora de Ángel Illarramendi, lo mejor de una cinta, “La buena nueva”, que navega con el viento a favor de lo políticamente correcto. Entre el público, parece que la española “Retorno a Hansala” gustó mucho y se disputará el premio con “Estómago”, producción brasileña que a quien esto escribe no llegó a convencer. … sigue >>

Lunes 27 Octubre 2008
Escrito por Julio Rodríguez Chico el 27.10.08 a las 2:02
Archivado en: Seminci

No es cosa del que escribe sino de la propia Seminci: en su programación insiste en desenterrar muertos y traerlos al mundo de los vivos en su empeño por recuperar el pasado y enmendar errores o torpezas cometidos. La lista de películas que miran a la muerte para armar su trama dramática aumentaba este domingo con la propuesta alemana “Cerezos en flor” de Doris Dörrie. Es la historia de Trudi y de su marido Rudi: él está gravemente enfermo pero el médico y su mujer han decidido no decírselo y sí viajar a ver a dos de sus hijos a Berlín. Pero los muchos quehaceres y algo de egoísmo les impiden atender a sus padres como es debido, hasta que de repente es Trudi quien se muere de infarto… Es el final de un matrimonio que ha vivido muy unido o el comienzo de un viaje que Rudi deberá hacer para conocer mejor a quien era su mujer y también a sus hijos: decidido a cumplir el sueño de su esposa de visitar el monte Fuji y a su hijo predilecto que vive en Japón, Rudi viaja hasta allá para tener un verdadero reencuentro con su mujer y con la vida.

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El título de la película obedece a la necesidad de aprender a disfrutar de las cosas importantes de la vida que dan la felicidad, algo que pasa por hacerlo con quien uno ama: ése es el mensaje de la cinta porque «la belleza de los cerezos en flor es cosa de un día, pero el recuerdo de haber amado dura toda la eternidad». Es también un viaje de reparación con momentos llenos de emoción honda y contenida mostrada de manera delicada y sutil, y una preciosa historia de amor maduro que se ha expresado en silencio a lo largo de una vida y que ahora recibe el premio en la escena final de danza butoh japonesa, preciosa en lo artístico y llena de simbolismo. Choque de mentalidades y de la modernidad con la tradición, y también conflicto generacional en torno a una familia en que los padres no reconocen a los hijos y éstos no se comportan como tales: en este sentido, imposible olvidar el cine de Yasujiro Ozu, influencia decisiva para una Dörrie que moderniza su mirada humanista sobre las relaciones personales y la familia. Una joya de película muy bien interpretada y que gustará a los amantes del cine intimista que apuesten por valores llenos de sensibilidad y no les importe la lentitud de su narrativa. … sigue >>

Viernes 24 Octubre 2008

seminci53-cartel.jpgLa persona de Juan Carlos Frugone ya es historia en la Seminci. Su anunciada caída —la enfermedad del festival era dramática e incluso agónica— se consumó con polémica y su dimisión en la pasada primavera dejaba al nuevo director el reto de preparar la 53ª edición en un tiempo récord, como ya le sucediera a él mismo hace tres años. Javier Angulo fue el elegido: llegaba tras años de experiencia como periodista en el diario El País, después de ser fundador y director de Cinemanía o colaborador del Festival de Cine Español de Málaga. Desde el inicio, declaró su voluntad de mantener la tradición de la Semana como festival del cine de autor, a la vez que anunciaba algunos cambios que comenzarían en este año “de transición”, aunque hasta la próxima edición no se viera el festival que él quiere. Buenas relaciones con los medios y algunas imprudentes declaraciones ideológico-políticas —acusó a Aznar y al PP de todos los males del cine español, siendo este partido quien le ha puesto en el cargo—, de las que después se ha retractado y pedido disculpas. Al margen de sus opiniones políticas, lo que esperan los amantes del cine es una buena programación, y será valorado por ello y no por deslices como el mencionado. De momento, ha confeccionado una Sección Oficial novedosa, desconcertante y también equilibrada, con algunos cineastas consagrados como Atom Egoyan —que acumula tres Espigas hasta la fecha—, Amos Gitai —a quien se le dedicó un ciclo en la 49ª Seminci—, Mika Kaurismaki o Carlos Sorin, junto a un buen grupo de autores noveles —hasta cinco filmes en competición son óperas primas—: todo eso deja ver su empeño por asumir riesgos y retomar la “vocación descubridora” de la Semana; ahora habrá que esperar resultados. … sigue >>

Sábado 6 Septiembre 2008

Ayer se celebró una rueda de prensa para presentar de forma oficial la 56ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que transcurrirá entre los días 18 y 27 de este mismo mes, y cuya programación hemos estado siguiendo a medida que la organización publicaba sus distintos avances. En el acto se dieron a conocer los nombres de las personalidades que recibirán este año el Premio Donostia, siendo los elegidos dos actores que no necesitan presentación: la estadounidense Meryl Streep y el español Antonio Banderas. Cabe recordar que este último acude además a San Sebastián con “The other man”, la película que inaugurará el evento.

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El certamen también ha desvelado los nombres de aquellos profesionales del sector que integrarán sus cuatro jurados. Ya sabíamos que Jonathan Demme preside el de la Sección Oficial, que estará compuesto por el director de fotografía alemán Michael Ballhaus, la productora argentina Martina Gusman Urruti, el director de cine japonés Masato Harada, la directora libanesa Nadine Labaki, la directora y guionista Clare Peploe, y la actriz española Leonor Watling. En cuanto a los otros tres, la cineasta china Joan Chen presidirá el jurado del premio Altadis-Nuevos Directores; la actriz y directora cubana Mirtha Ibarra, el del Premio Horizontes; y el director israelí Amos Gitai, el Jurado de Escuelas de Cine.

En la imagen: Meryl Streep y Antonio Banderas en un detalle de la web del Festival de San Sebastián - Copyright © 2008 Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Todos los derechos reservados.