Gerardo Herrero ha presentado esta mañana en Madrid su último trabajo, “Que parezca un accidente”, y lo ha hecho acompañado de sus actores principales, Carmen Maura, José Luis García Pérez, Yaiza Guimaré y Marta Fernández Muro, así como de los productores Álvaro Augustín (Telecinco Cinema) y Mariela Besuievsky (Tornasol Films). El caso de este film es curioso por varias razones en lo tocante al realizador, ya que, en principio, se iba a limitar a producirlo; sin embargo, ha explicado que «la persona encargada de dirigirlo no estaba preparada, y me encargué yo personalmente». Por otra parte, se trata de una comedia, «un género que dista de ser mi favorito tras las cámaras, porque donde me encuentro más cómodo es en el thriller o en el cine de contenido social. Pero creo que quienes a esto nos dedicamos podemos sacar adelante casi cualquier propuesta, menos, en mi caso, musicales o películas de terror, que no me gustan en absoluto». Aún así, Herrero reconoce que le agrada el género cómico, «aunque hay pocas cintas que me gustan. Es muy peculiar la situación actual de nuestra industria, que prácticamente no hace comedias, ya no está tan clara su validez comercial. A la hora de enfocar este trabajo he revisado obras como “El quinteto de la muerte”, para darle un toque más sofisticado. Pero es complejo, porque hay que llegar a un punto más allá, lograr un cierto toque de irrealidad».

En la historia, Carmen Maura es Pilar, viuda que contrata los servicios de Federico Luppi para que elimine a su yerno (José Luis García Pérez) por ser infiel a su hija (Yaiza Guimaré). Podría, por tanto, parecer una fábula de mujeres, aunque Maura sostiene que «sí, pero no. No sé a quién ataca más el guión, si a ellos o a nosotras, que estamos totalmente locas. Lo que tengo claro es que siempre enfoco mis papeles totalmente en serio, hay que sacar de dentro todo lo que se tenga, porque los personajes, en las comedias, también sufren mucho. Eso sí, hay que cuidar mucho el tempo, en este campo es más difícil». La principal diferencia entre las formas de trabajar de Herrero y la actriz radica en los ensayos: mientras el primero lo haría «durante semanas, incluso meses, ya que me encanta porque hace que conozcas al actor perfectamente», ella prefiere «la frescura, no tanta preparación, ¡por favor! No me gusta darle tantas vueltas a las cosas, y Gerardo lo sabe. Ha sido divertido chocar en ese aspecto». En lo que sí han coincidido todos los presentes es en alabar el talento y el talante del cineasta. Guimaré ha destacado «el respeto, la educación que tiene, es maravilloso. A pesar de que sólo es mi segundo trabajo, me ha hecho sentir muy cómoda y arropada». … sigue >>


La persona de Juan Carlos Frugone ya es historia en la Seminci. Su anunciada caída —la enfermedad del festival era dramática e incluso agónica— se consumó con polémica y su dimisión en la pasada primavera dejaba al nuevo director el reto de preparar la 53ª edición en un tiempo récord, como ya le sucediera a él mismo hace tres años. Javier Angulo fue el elegido: llegaba tras años de experiencia como periodista en el diario El País, después de ser fundador y director de Cinemanía o colaborador del Festival de Cine Español de Málaga. Desde el inicio, declaró su voluntad de mantener la tradición de la Semana como festival del cine de autor, a la vez que anunciaba algunos cambios que comenzarían en este año “de transición”, aunque hasta la próxima edición no se viera el festival que él quiere. Buenas relaciones con los medios y algunas imprudentes declaraciones ideológico-políticas —acusó a Aznar y al PP de todos los males del cine español, siendo este partido quien le ha puesto en el cargo—, de las que después se ha retractado y pedido disculpas. Al margen de sus opiniones políticas, lo que esperan los amantes del cine es una buena programación, y será valorado por ello y no por deslices como el mencionado. De momento, ha confeccionado una Sección Oficial novedosa, desconcertante y también equilibrada, con algunos cineastas consagrados como Atom Egoyan —que acumula tres Espigas hasta la fecha—, Amos Gitai —a quien se le dedicó un ciclo en la 














