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Domingo 4 Noviembre 2007

A día 3 de Noviembre de 2007, el Jurado Internacional de la 52ª Semana Internacional de Cine de Valladolid, integrado por Marta Bianchi (Argentina), Toni Cantó (España), Xavier Capellas (España), Wiktor Grodecki (Polonia), Iôna de Macêdo (Brasil) y Fernanda Silva (Portugal), ha decidido otorgar los siguientes premios: Premio UIP Valladolid a “Un bisou pour le monde”, de Cyril Paris (Francia); Espiga de Plata al Cortometraje para “Si muero lejos de ti”, de Roberto Canales (México); Espiga de Oro al Cortometraje ex aequo para “Isabelle au bois dormant”, de Claude Cloutier (Canadá), y “Spielzeugland”, de Jochen Alexander Freydank (Alemania); Premio a la Mejor Dirección de Fotografía para Alberto Moro, por “14 Kilómetros” (España); Premio a la Mejor Música para Santi Vega, por “14 Kilómetros” (España); Premio al Mejor Guión para Eran Kolirin, por “La banda nos visita” (Israel y Francia); Premio a la Mejor Actriz para Jowita Budnik, por “Plaza del Salvador” (Polonia); Premio al Mejor Actor para Karl Markovics, por “Los falsificadores” (Austria y Alemania); Premio Pilar Miró al Mejor Nuevo Director para Eran Kolirin, por “La banda nos visita” (Israel y Francia); Espiga de Plata para “Plaza del Salvador”, de Krzysztof Krauze y Joanna Kos-Krauze (Polonia); y Espiga de Oro para “14 kilómetros”, de Gerardo Olivares (España).

La inmigración es uno de los temas que más preocupa al país, y la Seminci se ha hecho cargo de ello. Por eso la Espiga de Oro ha ido a parar a “14 kilómetros”, de Gerardo Olivares: meritorio documental con una dramática historia ficcionada y una hermosa fotografía y música —también premiadas—, pero no lo mejor visto en estos días. También la sección Tiempo de Historia ofreció su primer premio al emigrante, en este caso sudamericano, con “Made in L.A.”, de Almudena Carracedo. Por otro lado, se ve que la muerte sigue espantando y no se la quiere ver ni en pantalla, aunque se presente de manera humana y sutil. La película de Naomi Kawase (“El bosque del luto”) sólo se llevó una mención concedida por la Juventud, pero menos aún consiguió la magnífica “Lejos de ella”, de Sarah Polley, sin duda la gran derrotada pues sus dos actores también se merecían reconocimiento. Estas dos cintas “interiores” eran, junto con “La banda nos visita” del israelí Eran Kolirin —que se lleva el premio al mejor guión y al director novel, merecidísimos—, lo mejor de la Semana a concurso.

Han sorprendido los premios concedidos a la polaca “Plaza del Salvador” del matrimonio Krauze: Espiga de Plata y Mejor Actriz para un drama que carga las tintas sin dar lugar al respiro. Su protagonista Jowita Budnik hace un buen y esforzado trabajo, aunque nos hubiera gustado más premiar a Julie Christie por “Lejos de ella”. El Jurado pensó que el papel masculino mejor interpretado era el de Karl Markovics por “Los falsificadores” : nada que objetar, y le felicitamos. Lo mismo que al canadiense Claude Cloutier por su cortometraje de animación “Isabelle au bois dormant”: si algún día se edita o cuelga en Internet, no dejen de verlo porque es realmente bueno y divertido. Cambiando de tercio, no ha sorprendido el voto del Público, que claramente prefiere el final feliz y la ternura. Eso es lo que encontró en la francesa “Juntos, nada más”, de Claude Berri —aunque habría que decir de Audrey Tautou-Amélie—, y en la española “Nevando voy” de Maitena Muruzábal y Candela Figueira, en la Sección Oficial y en Punto de Encuentro, respectivamente. Ambas optan por lo complaciente y amable, y eso tiene su premio. Otra cosa es lo que busca la mirada del Crítico (FIPRESCI), más pendiente del lenguaje y la perfección técnica, algo que se creyó descubrir en “Le voyage du ballon rouge”, de Hou Hsiao Hsien.

Se terminó una edición que apostó por directores veteranos —el Jurado prefirió no consagrarlos más con nuevos galardones, aunque nadie duda de la calidad de las presentadas por Wong Kar-Wai o Yoji Yamada, por ejemplo—, y también por películas provenientes de otros festivales como Cannes o Venecia —demasiadas, para lo bueno y para lo malo—. Por eso, la Espiga se la llevó una “sin usar”, y de eso nos alegramos…, aunque quizá en el futuro haya que arriesgar un poco más, ojear por el mundo en busca de joyas verdaderamente inéditas, y renunciar a alguna vecindad —decepción total de los españoles Gonzalo Suárez y Mario Camus, mientras que nos sorprendió para bien Roser Aguilar, pero no concursaba—. Por momentos, la Semana parece pedir innovación y salir del estancamiento, dejar de ser festival “escoba” aunque conserve sus señas de identidad, entre la sobriedad y el compromiso social. La organización tuvo algún que otro traspiés en las copias de ciertas películas, y hubo demasiado DVD en secciones paralelas, pero, en cambio, abandonó la traducción simultánea para subtitular todo lo proyectado: una de cal y otra de arena. Algo se mueve y se avanza, aunque aún hay mucho camino por recorrer. Veremos qué pasa dentro de 365 días, y si la Seminci y Juan Carlos Frugone no pierden el tren: con el AVE, ni Valladolid ni la Seminci se podrán quejar de que Sevilla les coja la delantera.

52ª Semana Internacional de Cine de Valladolid, celebrada durante los días del 26 de Octubre al 3 de Noviembre de 2007.

En las imágenes: Logotipo de la Seminci y Espiga de Oro © 2007 Seminci. Todos los derechos reservados. Detalle del cartel de “14 kilómetros” © 2007 Wanda Visión. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La banda nos visita” © 2007 Manga Films. Todos los derechos reservados.

El nuevo día ha dejado atrás la amargura y sordidez que el miércoles trasmitiera el austriaco Jakob M. Erwa. Afortunadamente, Hou Hsiao Hsien nos tenía reservado un rayo de luz y esperanza con “Le voyage du ballon rouge”, también presente en el pasado Festival de Cannes —hasta seis filmes se ha traído desde allá Juan Carlos Frugone a la Sección Oficial—. Deliciosa película sobre la vida cotidiana y sus nimios detalles, que pasa sin chirriar de la fantasía e ingenuidad infantiles a la estresante realidad de los adultos. Miradas llena de sensibilidad y poesía de una cámara que no tiene prisa para acompañar a un niño por las calles de París en compañía de su cuidadora o de un globo rojo —homenaje a Albert Lamorisse tras 50 años de su obra maestra—, o en contemplar a su ocupada madre dando voz a sus marionetas chinas. Excelente interpretación de Juliette Binoche, pero esto no es ya ninguna sorpresa. Siendo una propuesta minoritaria por su ausencia de “historia”, la cinta hubiera ganado si acortara su metraje, pues no se habrían perdido ninguna de sus placenteras sensaciones y tampoco hubiera llegado a hartar su repetición de situaciones.

Después nos dimos un paseo por Cantabria. Teníamos por guía turístico a Mario Camus, y por recorrido el que trazaba su película “El Prado de las Estrellas”. Varias historias variopintas y entrelazadas, y personajes muy humanos que tratan de no renunciar a ilusiones y proyectos que les abran horizontes. Una historia muy pegada al terreno de su adorada tierra, descompensada en sus tramas, y con diálogos tan cuidados como artificiales en su excesiva literalidad, con tomas del ciclista en la carretera que rompen el ritmo narrativo y que sólo se justifican por su afán de mostrar bellos parajes, con alegatos ecologistas frente a la especulación inmobiliaria… En todo se respira su apego a la Cantabria rural y tradicional, y eso es precisamente lo que le traiciona al caer en la complacencia. La trama sentimental es la que peor funciona pues le falta emoción y ternura, mientras que la de la anciana y el personaje de Álvaro de Luna acaba siendo la que mejor conecta con el espectador, también por el buen trabajo del actor y de Mari González. No llega a satisfacer esta nueva película de Camus, por la irregularidad comentada y la falta de ritmo, por la frialdad y despego que provoca.

Fuera de concurso estaba “Lo bueno de llorar”, la nueva obra de Matías Bize, hijo predilecto de la Seminci-Frugone pues en este tiempo se han proyectado sus tres films. De manera insistente, el chileno vuelve sobre una historia de pareja, con las mentiras e infidelidades que se esconden tras la relación. Una larga noche de paseo por Barcelona para trasmitir dudas, deseos, miedos… todo entre discusiones y justificaciones. Una trama mínima que esconde una gran dosis de pesimismo sobre la duración del amor y sobre la condición humana. Y en la sección Punto de encuentro hemos podido ver una entretenida película de cuidada factura audiovisual, “Nevando voy”, de las jóvenes directoras Candela Figueira y Maitena Muruzábal. Una oxigenante historia sobre cómo el trabajo —en un taller de embalaje de cadenas de coche para la nieve— puede trasformarse en un juego si entre los compañeros reina el buen humor y la amistad, aunque sus cuatro protagonistas nunca lo tienen tan claro ni tan fácil como aquí se dice. La cinta tuvo muchos aplausos y la gente salió contenta de la sala, aunque ciertamente había caídas de ritmo en el guión y cierta artificiosidad en la puesta en escena y en las interpretaciones, defectos excusables en una ópera prima.

En las imágenes: Detalle de una creatividad promocional de “Le voyage du ballon rouge” © 2007 Notro Films. Todos los derechos reservados. Mari González y Álvaro de Luna en “El Prado de las Estrellas” © 2007 Manga Films. Todos los derechos reservados.

Jueves 25 Octubre 2007

Frente al escepticismo y las dudas que el festival respira actualmente, y dejando atrás los intentos, decepciones y justificaciones de pasadas ocasiones, lo cierto es que esta nueva edición, que mañana viernes comienza, vuelve a apostar por el cine de animación para su inauguración. Si el año pasado la encargada fue “Azur y Asmar” (Michel Ocelot), en esta ocasión se ha concedido tal privilegio a otra cinta francesa, “Persépolis” (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud), galardonada con el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes y elegida como representante francesa para los próximos Oscar®. A su lado, la Sección Oficial este año apuesta por lo seguro, por cineastas veteranos y consagrados, en algunos casos muy ligados al festival en ediciones pasadas. Parece que es la hora de recuperar prestigio, aunque ello suponga abandonar experimentos y renunciar a posibles-futuros directores que pasasen a estar en deuda con la Seminci. Autores como Wong Kar-Wai, Ermanno Olmi, Yoji Yamada, Sergio Renán o el mismo Ang Lee traen sus últimos trabajos. Así, la película “My blueberry nights” de Wong Kar-Wai —tuvo recientemente un ciclo dedicado— pasará de inaugurar el último Cannes a concursar por la Espiga, lo mismo que el italiano Olmi con “Centochiodi”, Yamada con “Love and honor” y su compatriota japonés Naomi Kawase con “El bosque del luto”; también tendrán opciones el recuperado director argentino Renán con “Tres de corazones”, y el tailandés Hou Hsiao Hsien con su “Le voyage du ballon rouge” que también llega desde Cannes.

Nombres ilustres para dar brillo a una edición que contará con la presencia de la coproducción hispano-mexicana “La zona” de Rodrigo Plá“Lo bueno de llorar” del chileno Matías Bize (ganador del máximo galardón hace dos años con “En la cama”) y “Lo mejor de mí” de Roser Aguilar —homenaje a la Escuela de Cine de Cataluña y a su Proyecto Ópera Prima—, todas ellas fuera de concurso. La cuota española de esta sección competitiva la ocuparán los veteranos Gonzalo Suárez con “Oviedo Express”, Mario Camus con “El Prado de las Estrellas” y Gerardo Linares con “14 kilómetros”. Y junto a ellos, otros de reconocida trayectoria que traen títulos seleccionados por sus países para representarlos en los próximos Oscar®: Lucía Puenzo lo hará por Argentina con “XXY”, Stefan Ruzowitzky por Alemania con “Los falsificadores” — ya presente en la Berlinale—, mientras que la israelí Eran Kolirin lo hará con “The band’s visit”. La lista de concursantes que pretenden espigar algo la completan el austriaco Jakob M. Erwa con su ópera prima “Heile welt”, el polaco Krzysztof Krauze con “Mój Nikifor”, el francés Claude Berri con “Juntos, nada más” —con la actuación de Audrey Tautou—, y la actriz convertida en directora Sarah Polley con “Lejos de ella”. Olivares, Kolirin, Erwa, Asthon, Polley y Puenzo son los aspirantes al Premio Pilar Miró al Mejor Nuevo Director.

La clausura le corresponderá a Ang Lee con la polémica y galardonada en Venecia “Deseo, peligro” —fuera de concurso—, un tanto que se apunta la Seminci en su intento de atraer la atención de la prensa y de prestigiarse internacionalmente. Como se ve, en lo que a cinematografías se refiere, la presente edición se confía sobre todo a producciones asiáticas y en menor medida europeas, mientras sorprende la nula presencia de cine de los Estados Unidos, algo que exige una explicación de los responsables y alguna que otra interpretación. En total, 17 películas en concurso y 5 fuera de él, que serán acompañadas y precedidas en su proyección por otros 15 cortometrajes en competición.

En las imágenes: Fotograma de “Persépolis” © 2007 Vértigo Films. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Deseo, peligro” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 24 Octubre 2007

«Para mí», dice el poeta Claudio Rodríguez, «la vida tiene aspecto de fábula; es algo legendario, no sólo historia y datos concretos». Así se presenta esta narración, el último trabajo del realizador Mario Camus, una leyenda por donde circulan gentes que quieren vivir su propia vida sin entregarse al desánimo, ni a las apariencias que ofrece el presente, ni a la melancolía; librando sus pequeñas batallas con humildad, pero con resolución e inteligencia. Esto es “El Prado de las Estrellas”, que llegará a nuestras pantallas el próximo 31 de octubre (fecha de estreno definitiva: 11 enero 2008) tras ser presentada en la Seminci, festival del que está dando buena cuenta Julio Rodríguez Chico.

La película toma el nombre de los recuerdos infantiles de un hombre, Alfonso (Álvaro de Luna, “Silencio roto”, 2001), a cuya vida llegamos cincuenta años después, jubilado en su casa de siempre y que visita con regularidad a Nanda (Mari González, “Historias del Kronen”, 1995), una anciana que fue su vecina y que también ejerció como madre cuando se quedó huérfano. Una mañana Alfonso conoce a Martín (Óscar Abad), joven promesa ciclista, en el prado que da nombre al film; apoyado por sus amigos, hará de él un gran campeón y, lo más importante, un gran chico.

En la imagen: Álvaro de Luna y Mari González en “El Prado de las Estrellas” - Copyright © 2007 Cre-Acción Films, 2 y 4 Films y Proverfilms. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.